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Aprender de Bolivia: JOAQUÍN ARDUENGO,candidato a Diputado Distrito 23.
¿Es Bolivia un ejemplo a seguir? La Alianza y la Concertación en masa dicen que no y rasgan vestiduras acusando de populista al gobierno de Evo Morales, básicamente –según ellos- porque su ...
Candidatos a DiputadosRegión MetropolitanaEl ArrayánDistrito 23Circunscripcion 8
FaceGub.com Miércoles 2 de Diciembre del año 2009 / 19:05

¿Es Bolivia un ejemplo a seguir? La Alianza y la Concertación en masa dicen que no y rasgan vestiduras acusando de populista al gobierno de Evo Morales, básicamente –según ellos- porque su gestión político-económica es insostenible en el tiempo y sólo persigue seducir al pueblo para mantenerse en el poder. Según estos sesudos analistas, a ese país le espera un desastre mayor en el corto plazo.

Sin embargo, Bolivia acaba de recibir la visita de un alto representante del FMI, quien elogió entusiastamente su desempeño económico durante la crisis, pulverizando todos los paradigmas que en Chile defienden con tanto fervor los grupos de poder y demostrando de paso un alto grado de realismo y flexibilidad. No hay caso: ese fundamentalismo ciego y torpe fue el peor virus que nos pudo inocular la época pasada y sigue actuando hasta hoy en nuestras cabezas, al punto de impedirnos siquiera ver otras posibilidades, incluso en un momento tan dramático como el vivimos actualmente.

Porque al final, ¿cuál fue la receta boliviana? Un estado activo que no se inhibe para apoyar a la pequeña y mediana empresa y favorecer a sus ciudadanos más desprotegidos, compensando en parte las desigualdades ya casi ancestrales y profundizadas por el mercado. Un estado activo que comprende que su única función es velar al menos por la felicidad material de su pueblo.

Una amiga chilena que vive en Suecia hace ya varios años me cuenta que allá el estado garantiza casi todas las necesidades materiales de su gente (incluidas las de ella, que no es sueca) y todavía no se viene el mundo abajo, ni ha acontecido ninguna debacle económica a causa de tan exacerbado “populismo”. Ahora hay allí un gobierno de derecha, al que no se le ocurre ni por asomo destruir ese formato, porque ya está instalado como parte de la institucionalidad de dicho país.

Cuando analizo estos ejemplos me vuelvo a preguntar con insistencia qué nos pasa en Chile. Acá, para que el estado pueda hacer algo tiene que pedirle permiso hasta al mismísimo Papa. Ni que decir de los grupos económicos, los que a través de sus ejércitos de lobbystas a sueldo están constantemente presionando al ejecutivo para que legisle a su favor, en desmedro de las grandes mayorías. Pero lo más sorprendente es cómo estos criterios mercantiles han terminado siendo plenamente asimilados por la ciudadanía, al punto de que si a uno como candidato se le ocurre ofrecer salud y educación gratuita y de buena calidad para todos, se levanta automáticamente un alrmado coro de voces de gente común que pregunta de dónde va a salir la plata. Es como si nos hubiesen lavado el cerebro y ahí vamos, como zombies, repitiendo las consignas implantadas en nuestro sistema de creencias por los medios de comunicación en manos de los poderosos.

Pues bien, Bolivia, avalada por el FMI, (y también Suecia y todo Europa mucho antes), demuestra que esas creencias son falsas: el estado puede (y debe) intervenir sin que se produzca ninguna catástrofe. ¿Seremos capaces de abrirnos a estas nuevas-viejas miradas y revisar nuestras concepciones sobre el desarrollo? O seguiremos encastillados en la ortodoxia neoliberal, permaneciendo como casi sus únicos y exclusivos representantes en el mundo. La conciencia humana es muy especial y puede cambiar radicalmente sin previo aviso. Yo espero que ese cambio interno se plasme entre nuestra gente a corto plazo, para beneficio de todos.


http://joaquinarduengo.blogspot.com/2009/12/aprender-de-bolivia.html

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